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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

martes, 28 de febrero de 2017

Una foto de José Carlos Filizola




En algún lugar de Brasil... Una fotografía de José Carlos Filizola.






lunes, 27 de febrero de 2017

Toquinho e Vinicius - O velho e a flor




O VELHO E A FLOR

Por céus e mares eu andei
Vi um poeta e vi um rei
Na esperança de saber o que é o amor
Ninguém sabia me dizer
E eu já queria até morrer
Quando um velhinho com uma flor assim falou

O amor é o carinho
É o espinho que não se vê em cada flor
É a vida quando
Chega sangrando
Aberta em pétalas de amor






(Fotografía de © Martin Lazarev - Flickr)





Mariano José de Larra - Todo el año es Carnaval

Obra de Leon Bakst



TODO EL AÑO ES CARNAVAL

No hace muchas noches que me hallaba encerrado en mi cuarto, y entregado a profundas meditaciones filosóficas, nacidas de la dificultad de escribir diariamente para el público. ¿Cómo contentar a los necios y a los discretos, a los cuerdos y a los locos, a los ignorantes y los entendidos que han de leerme, y sobre todo a los dichosos y a los desgraciados, que con tan distintos ojos suelen ver una misma cosa?

Animado con esta reflexión, cogí la pluma y ya iba a escribir nada menos que un elogio de todo lo que veo a mi alrededor, el cual pensaba rematar con cierto discurso encomiástico acerca de lo adelantado que está el arte de la declamación en el país, para contentar a todo el que se me pusiera por delante, que esto es lo que conviene en estos tiempos tan valentones que corren; pero tropecé con el inconveniente de que los hombres sensatos habían de sospechar que el dicho elogio era burla, y esta reflexión era más pesada que la anterior. […]

Ya que sin respeto a mis lectores me he metido en estas reflexiones filosóficas, no dejaré pasar en silencio antes de concluirlas la más principal que me ocurría.

¿QUÉ MEJOR CARETA QUE LA HIPOCRESÍA?

¿Qué mejor careta ha menester don Braulio que su hipocresía? Pasa en el mundo por un santo, oye misa todos los días, y reza sus devociones; a merced de esta máscara que tiene constantemente adoptada, mirad cómo engaña, cómo intriga, cómo murmura, cómo roba…

¡Qué empeño de no parecer Julianita lo que es! ¿Para eso sólo se pone un rostro de cartón sobre el suyo? ¿Teme que sus facciones delaten su alma? Viva tranquila; tampoco ha menester careta. ¿Veis su cara angelical? ¡Qué suavidad! ¡Qué atractivo! ¡Cuán fácil trato debe de tener! No puede abrigar vicio alguno. Miradla por dentro, observadores de superficies: no hay día que no engañe a un nuevo pretendiente; veleidosa, infiel, perjura, desvanecida, envidiosa, áspera con los suyos, insufrible y altanera con su esposo: ésa es la hermosura perfecta, cuya cara os engaña más que su careta.

¿Veis aquel hombre tan amable y tan cortés, tan comedido con las damas en sociedad? ¡Qué deferencia! ¡Qué previsión! ¡Cuán sumiso debe ser! No le escoja sólo por eso para esposo, encantadora Amelia; es un tirano grosero de la que le entrega su corazón. Su cara es también más pérfida que su careta; por ésta no estás expuesta a equivocarte, porque nada juzgas por ella; ¡pero la otra…! Imperfecta discípula de Lavater, crees que debe ser tu clave, y sólo puede ser un pérfido guía, que te entrega a tu enemigo.

Bien presumirá el lector que al hacer estas metafísicas indagaciones algún pesar muy grande debía afligirme, pues nunca está el hombre más filósofo que en sus malos ratos; el que no tiene fortuna se encasqueta su filosofía, como un falto de pelo su bisoñé; la filosofía es, efectivamente, para el desdichado lo que la peluca para el calvo; de ambas maneras se les figura a entrambos que ocultan a los ojos de los demás la inmensa laguna que dejó en ellos por llenar la naturaleza madrastra.
Así era: un pesar me afligía. Habíamos entrado ya en uno de los principales bailes de esta corte; el continuo transpirar, el estar en pie la noche entera, la hora avanzada y el mucho cavilar, habían debilitado mis fuerzas en tales términos que el hambre era a la sazón mi maestro de filosofía. Así de mi amigo, y de común acuerdo nos decidimos a cenar lo más espléndidamente posible. ¡Funesto error!

Así se refugiaban máscaras a aquel estrecho local, y se apiñaban y empujaban unas a otras, como si fuera de la puerta las esperase el más inminente peligro. Iban y venían los mozos aprovechando claros y describiendo sinuosidades, como el arroyo que va buscando para correr entre las breñas las rendijas y agujeros de las piedras.

Era tarde ya; apenas había un plato de que disponer; pedimos sin embargo, de lo que había, y nos trajeron varios restos de manjares que alguno que había cenado antes que nosotros había tenido la previsión de dejar sobrantes. “Hicimos semblante” de comer, según decían nuestros antepasados, y como dicen ahora nuestros vecinos, y pagamos como si hubiéramos comido.

Ésta ha sido la primera vez en mi vida, salí diciendo, que me ha costado dinero un rato de hambre.

¡NECIO! DO QUIERA HALLARÁS MÁSCARAS, DO QUIERA CARNAVAL

Entrámonos de nuevo en el salón de baile y, cansado ya de observar y de oír sandeces, prueba irrefragable de lo reducido que es el número de hombres dotados por el cielo con travesura y talento, toda mi ambición se limitó a conquistar con los codos y los pies un rincón donde ceder algunos minutos a la fatiga.

Allí me recosté, púseme la careta para poder dormir sin excitar la envidia de nadie, y columpiándose mi imaginación entre mil ideas opuestas, hijas de la confusión de sensaciones encontradas de un baile de máscaras, me dormí, mas no tan tranquilamente como lo hubiera yo deseado.

¡Qué pico de oro!, por Goya.

Los fisiólogos saben mejor que nadie, según dicen, que el sueño y el ayuno, prolongado sobre todo, predisponen la imaginación débil y acalorada del hombre a las visiones nocturnas y aéreas, que vienen a tornar en nuestra irritable fantasía formas corpóreas cuando están nuestros párpados aletargados por Morfeo.

Más de cuatro que han pasado en este bajo suelo por haber visto realmente lo que realmente no existe, han debido al sueño y al ayuno sus estupendas apariciones. Esto es precisamente lo que a mí me aconteció, porque al fin, según expresión de Terencio, homo sum et nihil humani a me alienum puto.

No bien había cedido al cansancio, cuando imaginé hallarme en una profunda oscuridad; reinaba el silencio en torno mío; poco a poco una luz fosfórica fue abriéndose paso lentamente por entre las tinieblas, y una redoma mágica se me fue acercando misteriosamente por sí sola, como un luminoso meteoro. Saltó un tapón con que venía herméticamente cerrada, un torrente de luz se escapó de su cuello destapado, y todo volvió a quedar en la oscuridad.

Entonces sentí una mano fría como el mármol que se encontró con la mía; un sudor yerto me cubrió; sentí el crujir de la ropa de una fantasma bulliciosa que ligeramente se movía a mi lado, y una voz semejante a un leve soplo me dijo con acentos que no tienen entre los hombres signos representativos: “Abre los ojos, Bachiller; si te inspiro confianza, sígueme”; el aliento me faltó flaquearon mis rodillas; pero la fantasma despidió de sí un pequeño resplandor, semejante al que produce un fumador en una escalera tenebrosa aspirando el humo de su cigarro, y a su escasa luz reconocí brevemente a Asmodeo, héroe del Diablo Cojuelo.

–Te conozco -me dijo-, no temas; vienes a observar el carnaval en un baile de máscaras. ¡Necio!, ven conmigo; do quiera hallarás máscaras, do quiera carnaval, sin esperar al segundo mes del año.

Arrebatome entonces insensible y rápidamente, no sé si sobre algún dragón alado, o vara mágica, o cualquier otro bagaje de esta especie. Ello fue que alzarme del sitio que ocupaba y encontrarnos suspendidos en la atmósfera sobre Madrid, como el águila que se columpia en el aire buscando con vista penetrante su temerosa presa, fue obra de un instante. Entonces vi al través de los tejados como pudiera al través del vidrio de un excelente anteojo de larga vista.

UN JOVEN CONQUISTADOR, UNA CINCUENTONA COQUETA Y UN ABOGADO

–Mira -me dijo mi extraño cicerone-. ¿Qué ves en esa casa?

–Un joven de sesenta años disponiéndose a asistir a una suaré; pantorrillas postizas, porque va de calzón; un frac diplomático; todas las maneras afectadas de un seductor de veinte años; una persuasión, sobre todo, indestructible de que su figura hace conquistas todavía…

-¿Y allí?

–Una mujer de cincuenta años.

–Obsérvala; se tiñe los blancos cabellos.

-¿Qué es aquello?

–Una caja de dientes; a la izquierda una pastilla de color; a la derecha un polisón.

-¡Cómo se ciñe el corsé! Va a exhalar el último aliento.

–Repara su gesticulación de coqueta.

-¡Ente execrable! ¡Horrible desnudez!

–Más de una ha deslumbrado tus ojos en algún sarao, que debieras haber visto en ese estado para ahorrarte algunas locuras.

-¿Quién es aquel más allá?

–Un hombre que pasa entre vosotros los hombres por sensato; todos le consultan: es un célebre abogado; la librería que tiene al lado es el disfraz con que os engaña. Acaba de asegurar a un litigante con sus libros en la mano que su pleito es imperdible; el litigante ha salido; mira cómo cierra los libros en cuanto salió, como tú arrojarás la careta en llegando a tu casa. ¿Ves su sonrisa maligna? Parece decir: venid aquí, necios; dadme vuestro oro; yo os daré papeles, yo os daré frases. Mañana seré juez; seré el intérprete de Temis. ¿No te parece ver al loco de Cervantes, que se creía Neptuno?

UN MORIBUNDO, UN MÉDICO, UN DUELO, UNA BODA Y UN MILITAR

Observa más abajo: un moribundo; ¿oyes cómo se arrepiente de sus pecados? Si vuelve a la vida, tornará a las andadas. A su cabecera tiene a un hombre bien vestido, un bastón en una mano, una receta en la otra: “O la tomas, o te pego. Aquí tienes la salud”, parece decirle, “yo sano los males, yo los conozco”; observa con qué seriedad lo dice; parece que lo cree él mismo; parece perdonarle la vida que se le escapa ya al infeliz. “No hay cuidado”, sale diciendo; ya sube en su bombé; ¿oyes el chasquido del látigo?

–Sí.

–Pues oye también el último ay del moribundo, que va a la eternidad, mientras que el doctor corre a embromar a otro con su disfraz de sabio. Ven a ese otro barrio.

-¿Qué es eso?

–Un duelo. ¿Ves esas caras tan compungidas?

–Sí.

–Míralas con este anteojo.

-¡Cielos! La alegría rebosa dentro, y cuenta los días que el decoro le podrá impedir salir al exterior.

–Mira una boda; con qué buena fe se prometen los novios eterna constancia y fidelidad.

-¿Quién es aquél?

–Un militar; observa cómo se paga de aquel oro que adorna su casaca. ¡Qué de trapitos de colores se cuelga de los ojales! ¡Qué vano se presenta! “Yo sé ganar batallas”, parece que va diciendo.

-¿Y no es cierto? Ha ganado la de ***.

-¡Insensato! Ésa no la ganó él, sino que la perdió el enemigo.

–Pero…

–No es lo mismo.

-¿Y la otra de ***?

–La casualidad… Se está vistiendo de grande uniforme, es decir, disfrazando; con ese disfraz todos le dan V. E.; él y los que así le ven, creen que ya no es un hombre como todos. […]

EN TODAS PARTES HAY MÁSCARAS TODO EL AÑO

–Ya lo ves; en todas partes hay máscaras todo el año; aquel mismo amigo que te quiere hacer creer que lo es, la esposa que dice que te ama, la querida que te repite que te adora, ¿no te están embromando toda la vida? ¿A qué, pues, esa prisa de buscar billetes? Sal a la calle y verás las máscaras de balde. Sólo te quiero enseñar, antes de volverte a llevar donde te he encontrado -concluyó Asmodeo-, una casa donde dicen especialmente que no las hay este año. Quiero desencantarte.

Al decir esto pasábamos por el teatro.

–Mira allí -me dijo- a un autor de comedia. Dice que es un gran poeta. Está muy persuadido de que ha escrito los sentimientos de Orestes y de Nerón y de Otelo… ¡Infeliz! ¿Pero qué mucho? Un inmenso concurso se lo cree también. ¡Ya se ve! Ni unos ni otros han conocido a aquellos señores. Repara y ríete a tu salvo. ¿Ves aquellos grandes palos pintados, aquellos lienzos corredizos? Dicen que aquello es el campo, y casas, y habitaciones, ¡y qué más sé yo! ¿Ves aquel que sale ahora? Aquél dice que es el grande sacerdote de los griegos, y aquel otro Edipo, ¿los conoces tú?

–Sí; por más señas que esta mañana los vi en misa.

–Pues míralos; ahora se desnudan, y el gran sacerdote, y Edipo, y Yocasta, y el pueblo tebano entero, se van a cenar sin más acompañamiento, y dejándose a su patria entre bastidores, algún carnero verde, o si quieres un excelente beefsteak hecho en casa de Genyeis. ¿Quieres oír a Semíramis?

-¿Estás loco, Asmodeo? ¿A Semíramis?

–Sí; mírala; es una excelente conocedora de la música de Rossini. ¿Oíste qué bien cantó aquel adagio? Pues es la viuda de Nino; ya expira; a imitación del cisne, canta y muere.

Al llegar aquí estábamos ya en el baile de máscaras; sentí un golpe ligero en una de mis mejillas. “¡Asmodeo!”, grité. Profunda oscuridad; silencio de nuevo en torno mío. “¡Asmodeo!”, quise gritar de nuevo; despiértame empero el esfuerzo. Llena aún mi fantasía de mi nocturno viaje, abro los ojos, y todos los trajes apiñados, todos los países me rodean en breve espacio; un chino, un marinero, un abate, un indio, un ruso, un griego, un romano, un escocés… ¡Cielos! ¿Qué es esto? ¿Ha sonado ya la trompeta final? ¿Se han congregado ya los hombres de todas las épocas y de todas las zonas de la tierra, a la voz del Omnipotente, en el valle de Josafat…?

Poco a poco vuelvo en mí, y asustando a un turco y una monja entre quienes estoy, exclamo con toda la filosofía de un hombre que no ha cenado, e imitando las expresiones de Asmodeo, que aún suenan en mis oídos: “El mundo todo es máscaras: todo el año es carnaval”.

Mariano José de Larra


(Filosofía digital)





domingo, 26 de febrero de 2017

Bettina Rheims - Tentación









Bill Evans Trio - Quiet Light




Bill Evans Trio - I Will Say Goodbye

Bill Evans - piano
Eddie Gomez - bajo
Eliot Zigmund - batería




sábado, 25 de febrero de 2017

Una foto de Benjamín Guez









Ella Fitzgerald y Joe Pass - Speak Low





SPEAK LOW

peak low when you speak love
Our summer day withers away too soon, too soon
Speak low when you speak love
Our moment is swift
Like ships adrift
We're swept apart, too soon

Speak low
Darling, speak low
Love is a spark lost in the dark too soon, too soon
I feel wherever I go that tomorrow is near
Tomorrow is here and always too soon

Time is so old and love so brief
Love is pure gold and time a thief
We're late, darling, we're late
The curtain descends
Everything ends too soon, too soon
I wait, darling, I wait
Will you speak low to me, speak love to me and soon

Speak, when you speak love
Our summer day withers away too soon, too soon
Speak low when you speak love
Our moment is swift
Like ships adrift
We're swept apart, too soon

Speak low
Darling, speak low
Love is a spark lost in the dark too soon, too soon
I feel wherever I go that tomorrow is near
Tomorrow is here and always too soon

Time is so old and love so brief
Love is pure gold and time a thief
We're late, darling, we're late
The curtain descends
Everything ends too soon, too soon
I wait, darling, I wait
Will you speak low to me, speak love to me and soon
Will you speak low to me, speak love to me and soon

Letra de Ogden Nash y música de Kurt Weill









viernes, 24 de febrero de 2017

Romy Schneider en Hamburgo




Romy Schneider, fotografiada por F.C. Gundlach, en Hamburgo (1961)




Jacques Prévert - Soy como soy



SOY COMO SOY

Soy como soy
Estoy hecha así
Cuando tengo ganas de reír
Me río a carcajadas
Amo al que me ama
Acaso es culpa mía
Que no sea siempre el mismo
El que amo en cada ocasión
Soy como soy
Estoy hecha así
Qué más pretendéis
Qué más queréis de mí

Estoy hecha para gustar
Y no hay nada que hacerle
Mis tacones son muy altos
Mi cuerpo muy erguido
Mis pechos muy firmes
Mis ojeras muy profundas
Pero después de todo
Qué puede importaros
Soy como soy
Gusto al que le gusto
Qué puede importaros
Lo que me sucedió
Si amé a alguien
Si alguien me amó
Como los niños que se aman
Simplemente saben amar
Amar amar…
Por qué hacerme preguntas
Estoy donde estoy para gustaros
Y no hay nada que hacerle.



JE SUIS COMME JE SUIS

Je suis comme je suis
Je suis faite comme ça
Quand j’ai envie de rire
Oui je ris aux éclats
J’aime celui qui m'aime
Est-ce ma faute à moi
Si ce n’est pas le même
Que j’aime chaque fois
Je suis comme je suis
Je suis faite comme ça
Que voulez-vous de plus
Que voulez-vous de moi

Je suis faite pour plaire
Et n’y puis rien changer
Mes talons sont trop hauts
Ma taille trop cambrée
Mes seins beaucoup trop durs
Et mes yeux trop cernés
Et puis après
Qu’est-ce que ça peut vous faire
Je suis comme je suis
Je plais à qui je plais
Qu’est-ce que ça peut vous faire

Ce qui m’est arrivé
Oui j’ai aimé quelqu’un
Oui quelqu’un m’a aimé
Comme les enfants qui s’aiment
Simplement savent aimer
Aimer aimer...
Pourquoi me questionner
Je suis là pour vous plaire
Et n’y puis rien changer.

Jacques Prévert





(Fotografía: Wayne F. Miller - Chicago's South Side, 1946-1948)






José Afonso - Os índios da Meia-Praia




30º aniversario de la muerte de José Afonso (23-2-1987).

Nos despedimos de José Afonso con una de sus más conocidas canciones, que pertence al ábum Com as minhas tamanquinhas (1976)


"Este é o seu nono LP, com as colaborações de Cecília Barreira, Fausto, Fernando Gonzalez, José Luís Iglésias, José Niza, Júlio Pereira, Luís Duarte, Michel Delaporte, Quim Barreiros, Ramon Galarza e Vitorino.

[...Porque gravado em 76, reflecte as vivencias desse periodo é um disco comprometido e datado, mas capaz de sobreviver ás situações que lhe deram origem, verdadeiro exemplo da capacidade de intervir artisticamente, sem prejuizo dos valores estético-formais...]. (Viriato Teles)"



jueves, 23 de febrero de 2017

"As letras das canções de José Afonso"



Todas as canções que aqui se encontram foram editadas por José Afonso, no período de 1958-85, cuja letra e música são da sua autoria. Existem muitas outras canções, nomeadamente fados de Coimbra e canções tradicionais portuguesas, que, apesar de terem sido cantadas por Zeca, não são da sua autoria, pelo que essas letras não se encontram aqui disponíveis.


Un trabajo de la Universidade do Minho



José Bonifácio - "José Afonso morreu há 30 anos. E ainda há um mito para derrubar"



José Afonso morreu há 30 anos. E ainda há um mito para derrubar

23.02.2017

É um ícone, um símbolo da liberdade. Mas quando passou a património político, a sua música foi quase esquecida. É altura de nos prostrarmos perante o génio musical de um homem que era incapaz de tocar um instrumento. Um homem ferido desde a infância, que se esforçava por ser justo, sofria de insónias e que, com ou sem dinheiro, perseguido ou não, sonhava dia e noite com música - toda a música, da Beira Baixa a Moçambique. Fomos à procura de José Afonso: o dos discos e o humano. Não a estátua.

Artículo completo: Blitz


Texto: João Bonifácio

Originalmente publicado na BLITZ de junho de 2012



José Afonso - Balada do Outono




30º aniversario de la muerte de José Afonso (23-2-1987).

Habíamos escuchado aquí a José Afonso cantar esta hermosa composición suya, Balada do outono, en directo; y de paso, recordamos estos fados: Mar alto y Saudades de Coimbra.


BALADA DO OUTONO

Águas passadas do rio
Meu sono vazio
Não vão acordar
Águas das fontes calai
Ó ribeiras chorai
Que eu não volto a cantar

Rios que vão dar ao mar
Deixem meus olhos secar
Águas das fontes calai
Ó ribeiras chorai
Que eu não volto a cantar

Águas do rio correndo
Poentes morrendo
P'ras bandas do mar
Águas das fontes calai
Ó ribeiras chorai
Que eu não volto a cantar

Rios que vão dar ao mar
Deixem meus olhos secar
Águas das fontes calai
Ó ribeiras chorai
Que eu não volto a cantar



"Em 1960, e depois de quatro anos sem gravar, lança o EP "Balada do Outono", com chancela da Rapsódia, tendo sido acompanhado pelas guitarras de António Portugal e Eduardo Melo e as violas de Manuel Pepe e Paulo Alão. Além da balada que dá título ao disco, com letra e música de José Afonso, o EP inclui os temas populares "Vira de Coimbra" e "Amor de Estudante" e ainda um instrumental, "Morena".

O disco inaugura o movimento da balada coimbrã e é um marco na História da música portuguesa. A propósito da "Balada do Outono" (Águas das fontes calai / Ó ribeiras chorai / Que eu não volto a cantar) escreve Manuel Alegre: «A canção de Coimbra não voltaria a ser a mesma, a música ligeira portuguesa também não. Aquela balada era nova e ao mesmo tempo muito antiga. Tudo estava nela: a tradição trovadoresca, os cantares de amigo, os romances populares. E também o espírito de um tempo de mudança»."

(Fonte: A nossa rádio)



José Afonso - Era um redondo vocábulo

animação 3D para o tema "redondo vocábulo" de José Afonso. Interpretação livre sobre a angústia de uma gestação ou maternidade em tempos de guerra no ultramar (Autor: Eurico Coelho)



Exactamente hoy, 23 de febrero, se cumplen treinta años de la muerte de José Afonso. Tomando como excusa este aniversario, volví a unas cuantas canciones que hacía tiempo no escuchaba para hacer una selección. Sirva como ejemplo la del lunes, Coro dos tribunais, y confieso que se me puso la carne de gallina. José Afonso fue un ejemplo de comportamiento ético en un tiempo tan difícil para su país, y un poeta y músico de pies a cabeza, que nos sigue asombrando por el buen número de grandes canciones que compuso, ya estuviesen marcadas por lo lírico o por la denuncia política. Buena parte de estas últimas siguen sonando tan frescas como el día en que salieron a la luz.

La "Guerra do Ultramar" (denominación oficial usada hasta la Revolución del 25 de abril, que le puso término) mencionada arriba es, naturalmente, la Guerra Colonial que Portugal mantuvo en sus "provincias de Ultramar" (Angola, Mozambique, Guinea-Bissau) desde 1961 hasta 1974. Muchos miles de muertos: civiles y soldados de ambas partes. Muchos jóvenes portugueses perdieron la vida o volvieron mutilados a casa, y marcados por los sucesos vividos.

Era um redondo vocábulo fue escrita en la cárcel.


ERA UM REDONDO VOCÁBULO

Era um redondo vocábulo
Uma soma agreste
Revelavam-se ondas
Em maninhos dedos
Polpas seus cabelos
Resíduos de lar,
Nos degraus de Laura
A tinta caía
No móvel vazio,
Convocando farpas
Chamando o telefone
Matando baratas
A fúria crescia
Clamando vingança,
Nos degraus de Laura
No quarto das danças
Na rua os meninos
Brincavam e Laura
Na sala de espera
Inda o ar educa

Del álbum Venham mais cinco (1973)


“São anos de vida assim: sempre que me perguntam qual a melhor canção portuguesa de sempre, eu digo simplesmente “Era Um Redondo Vocábulo”, José Afonso. Sei que é injusta esta escolha – porque eu não conheço todas as canções portuguesas de todos os tempos. Mas é com essa noção de presumível injustiça que ainda assim escolho esta. Ela reúne, a um tempo, o melhor de José Afonso e do seu tempo: a poesia desconstruída, os notáveis arranjos que vão de Coimbra a Angola e voltam, passando por Lisboa a atravessando tempos e tempos, a composição absolutamente irrepreensível de um ambiente, de uma paisagem, onde entramos em apenas segundos e por lá ficamos minutos. Por lá ficamos até ao fim. A canção é redonda, como redondo é o vocábulo – e o génio está ali. Por isso está aqui”.
Mais tarde soube que tinha sido escrita e composta na prisão, algures nos anos 70, o que ainda enriqueceu mais a minha escolha.

Pedro Rolo Duarte (agosto 2009)





José Afonso en la Wikipédia

associação José Afonso  - (biografía de esta página)






miércoles, 22 de febrero de 2017

José Agustín Goytisolo - Homenaje en Collioure





HOMENAJE EN COLLIOURE

Aquí, junto a la línea
divisoria, este día
veintidós de febrero,
yo no he venido para
llorar sobre tu muerte,
sino que alzo mi vaso
y brindo por tu claro
camino, y por que siga
tu palabra encendida,
como una estrella, sobre
nosotros ¿nos recuerdas?
aquellos niños flacos,
tiznados, que jugaban
también a guerras, cuando,
grave y lúcido, ibas,
don Antonio, al encuentro
de esta tierra en que yaces.

José Agustín Goytisolo




(Fotografía de Henry Cartier-Bresson en Sevilla, 1933 )


José Afonso - Que amor não me engana





30º aniversario de la muerte de José Afonso (23-2-1987).


QUE AMOR NÃO ME ENGANA

Que amor não me engana
Com a sua brandura
Se da antiga chama
Mal vive a amargura

Duma mancha negra
Duma pedra fria
Que amor não se entrega
Na noite vazia?

E as vozes embarcam
Num silêncio aflito
Quanto mais se apartam
Mais se ouve o seu grito
Muito à flor das àguas
Noite marinheira
Vem devagarinho
Para a minha beira

Em novas coutadas
Junta de uma hera
Nascem flores vermelhas
Pela Primavera

Assim tu souberas
Irmã cotovia
Dizer-me se esperas
Pelo nascer do dia


De su álbum Venham mais cinco (1973)





martes, 21 de febrero de 2017

José Afonso - Tinha uma sala mal iluminada




30º aniversario de la muerte de José Afonso (23-2-1987).


TINHA UMA SALA MAL ILUMINADA

Tinha uma sala mal iluminada
Perguntavas pelo amigo e estava a monte
A fuga era a última cartada
A pide estava ali mesmo defronte

As vezes uma dúvida rondava
Valia ou não a pena o que fazias?
Se alguém caía um outro alevantava
O tronco que tombava e renascias

A velha história ainda mal começa
Agora está voltando ao que era dantes
Mas se há um camarada à tua espera
Não faltes ao encontro sê constante

Há sempre quem se prante à tua mesa
Armado em conselheiro ou penitente
A luta agora está de novo acesa
E o caminho é só um é sempre em frente

Perdeste a treino falta-te a paciência
Ouviste antes do tempo mil fanfarras
Já os soldados fazem continência
Ao som do choradinho e das guitarras

A velha história ainda mal começa
Agora esta voltando ao que era dantes
Mas se há um camarada à tua espera
Não faltes ao encontro sê constante


Del álbum Enquanto há força (1978)


"letra e musica de José Afonso
arranjo e direcção musical de José Afonso/Fausto
participam: Guilherme Inês, Carlos Zíngaro, Pedro Caldeira Cabral, Rão Kyao, Luís Duarte, Adriano Correia de Oliveira e Sérgio Godinho.

[...provocado pelo 25 de Novovenbro, este álbum mistura a esperança com o humor, a denuncia com o fervor revolucionário e transforma todos estes "ingredientes" numa obra plena, daquelas que só a genialidade pode conceber...] Viriato Teles (in "As voltas de um andarilho")"




José Afonso - Os Vampiros




30º aniversario de la muerte de José Afonso (23-2-1987).

Vampiros como estos siguen, por desgracia, vivos; parece que más vivos que nunca, y se reproducen por todas partes: "Eles comem tudo / Eles comem tudo / Eles comem tudo / E não deixam nada". ¡Pobre Europa, pobre mundo!

La primera versión de Os Vampiros, letra y música de José Afonso, pertenece a un disco de 1975 que nunca fue distribuido en Portugal, como puede leerse más abajo. Para mí ha sido una sorpresa. Al final de la entrada, puede escucharse la versión original de 1963.


OS VAMPIROS

No céu cinzento
Sob o astro mudo
Batendo as asas
Pela noite calada
Vem em bandos
Com pés veludo
Chupar o sangue
Fresco da manada
Se alguém se engana
Com seu ar sisudo
E lhes franqueia
As portas à chegada

Eles comem tudo
Eles comem tudo
Eles comem tudo
E não deixam nada

A toda a parte
Chegam os vampiros
Poisam nos prédios
Poisam nas calçadas
Trazem no ventre
Despojos antigos
Mas nada os prende
Às vidas acabadas

São os mordomos
Do universo todo
Senhores à força
Mandadores sem lei
Enchem as tulhas
Bebem vinho novo
Dançam a ronda
No pinhal do rei

Eles comem tudo
Eles comem tudo
Eles comem tudo
E não deixam nada
No chão do medo

Tombam os vencidos
Ouvem-se os gritos
Na noite abafada
Jazem nos fossos
Vítimas dum credo
E não se esgota
O sangue da manada

Se alguém se engana
Com seu ar sisudo
E lhes franqueia
As portas à chegada

Eles comem tudo
Eles comem tudo
Eles comem tudo
E não deixam nada


"Letra e música de José Afonso
Gravado em Roma, disco de solidariedade para com o jornal República e a reforma agrária, editado em 1975, com interpretações de José Afonso e de Francisco Fanhais, numa iniciativa conjunta do Manifesto e das organizações Lotta Continua e Vanguardia Operaria, nunca foi distribuído em Portugal."



(1963)






lunes, 20 de febrero de 2017

"Piernas blancas y gruesas, pies pequeños..."




Piernas blancas y gruesas, pies pequeños,
cabellos negros, labios encarnados,
mejillas rojas, ojos agraciados,
pechos de nieve, cual lo son sus dueños,

brazos suaves, dulces y halagüeños,
de tierna y blanca mano acompañados,
ayer tarde por mí fueron mirados,
mas no podré decir si fue entre sueños.

Sí, sueño fue, que a no ser sueño, fuera
dejarlo de gozar y haberlo visto
extraño disparate y gran lucura.

Mas, sea sueño o no, en cualquier manera
que yo me vea como ayer, por Cristo,
que tengo de gozar la coyuntura.


Anónimo, atribuido a Pedro Liñán de Riaza (1555 ó 57-1605)





José Afonso - Coro dos tribunais




El día 23 de este mes se cumplen treinta años de la muerte del añorado y querido José Afonso, Zeca Afonso, a los 57 años.

Su música, sus letras, su voz... José Afonso ya estuvo aquí ayer en la voz del caboverdiano Ildo Lobo. Desde hoy hasta el viernes escucharemos varias canciones de Zeca Afonso que no han aparecido en el blog. Y cuesta elegir, hay tantas, y tan buenas...


CORO DOS TRIBUNAIS

Foram-se os bandos dos chacais
Chegou a vez dos tribunais
Vão reunir o bom e o mau ladrão
Para votar sobre um caixão
Quando o inocente se abateu
Inda o morto não morreu
Quando o inocente se abateu
Inda o morto não morreu

A decisão do tribunal
É como a sombra do punhal
Vamos matar o justo que ali jaz
Para quem julga tanto faz
Já que o punhal não mata bem
A lei matemos também
Já que o punhal não mata bem
A lei matemos também

Soa o clarim soa o tambor
O morto já não sente a dor
Quando o deserto nada tem a dar
Vêm as águias almoçar
O tribunal dá de comer
Venham assassinos ver
O tribunal dá de comer
Venham assassinos ver

Se o criminoso se escondeu
Nada de novo aconteceu
A recompensa ao punho que matou
Uma fortuna a quem roubou
Guarda o teu roubo guarda-o bem
Dentro de um papel a lei


Letra de B. Brecht (versão de Luis Francisco Rebelo) e adaptada por José Afonso
Musica de José Afonso
Arranjos e direcção musical de Fausto


"No Natal de 1975, regressados à "normalidade" pós 25 de Abril, Zeca publica o álbum Coro dos Tribunais. É uma nova fase da sua música, caracterizada por ritmos africanos de canções que fizera em Moçambique a que Fausto empresta a sua sabedoria nos arranjos."

(alfarrabio.di.uminho)




sábado, 18 de febrero de 2017

André Mehmari y Danilo Brito - Terna saudade (Anacleto de Medeiros)




"Bandolim e piano se encontram no duo formado por Danilo Brito e André Mehmari, que pode ser definido como música pura, arte e emoção. Ambos compositores e com sólida carreira nacional e internacional formam o duo que combina suas peculiaridades e suas semelhanças, com uma sintonia única. No repertório, Amoroso de Garoto, Floraux de Nazereth e Branca de Zequinha de Abreu, além de composições dos dois artistas.

Formação:
André Mehmari - piano
Danilo Brito - bandolim

Gênero:
Choro"


Anacleto de Medeiros (Rio de Janeiro, 13 de julho de 1866 — Rio de Janeiro, 14 de agosto de 1907), foi um músico, maestro e compositor brasileiro, nascido e falecido na Ilha de Paquetá, na capital fluminense.


V. Dicionário Cravo Albin da música popular brasileira




Max Pechstein - Bailarina (c. 1910)



Max Pechstein (Germany 1888-1955)
Tänzerin (c. 1910)
colored chalk over reed pen drawing
on a blank postcard 14 x 9 cm

(Lawrence Lee Magnunson)





viernes, 17 de febrero de 2017

Rolling Stones - Paint It Black













Zé Otávio - Françoise Hardy






(zeotavio.com)


Juan José Arreola - De memoria y olvido




DE MEMORIA Y OLVIDO

Yo, señores, soy de Zapotlán el Grande. Un pueblo que de tan grande nos lo hicieron Ciudad Guzmán hace cien años. Pero nosotros seguimos siendo tan pueblo que todavía le decimos Zapotlán. Es un valle redondo de maíz, un circo de montañas sin más adorno que su buen temperamento, un cielo azul y una laguna que viene y se va como un delgado sueño. Desde muyo hasta diciembre, se ve la estatura pareja y creciente de las milpas. A veces le decimos Zapotlán de Orozco porque allí nació José Clemente, el de los pinceles violentos. Como paisano suyo, siento que nací al pie de un volcán. A propósito de volcanes, la orografía de mi pueblo incluye otras dos cumbres, además del pintor: el Nevado que se llama de Colima, aunque todo él está en tierra de Jalisco. Apagado, el hielo en el invierno lo decora. Pero el otro está vivo. En 1912 nos cubrió de cenizas y los viejos recuerdan con pavor esta leve experiencia pompeyana: se hizo la noche en pleno día y todos creyeron en el Juicio Final. Para no ir más lejos, el año pasado estuvimos asustados con brotes de lava, rugidos y fumar olas. Atraídos por el fenómeno, los geólogos vinieron a saludarnos, nos tomaron la temperatura y el pulso, les invitamos una copa de ponche de granada y nos tranquilizaron en plan científico: ata bomba que tenemos bajo la almohada puede estallar tal vez hoy en la noche o un día cualquiera dentro de los próximos diez mil años.

Yo soy el cuarto hijo de unos padres que tuvieron catorce y que viven todavía para contarlo, gracias a Dios, Como ustedes ven, no soy un niño consentido. Arreolas y Zúñigas disputan en mi alma como perros su antigua querella doméstica de incrédulos y devotos. Unos y otros parecen unirse allá muy lejos en común origen vascongado. Pero mestizos a buena hora, en sus venas circulan sin discordia las sangres que hicieron a México, junto con la de una monja francesa que les entró quién sabe por dónde. Hay historias de familia que más valía no contar porque mi apellido se pierde o se gana bíblicamente entre los sefarditas de España. Nadie sabe si don Juan Abad, mi bisabuelo, se puso el Arreola para borrar una última fama de converso (Abad, de abba, que es padre en arameo). No se preocupen, no voy a plantar aquí un árbol genealógico ni a tender la arteria que me traiga la sangre plebeya desde el copista del Cid, o el nombre de la espuria Torre de Quevedo. Pero hay nobleza en mi palabra. Palabra de honor. Procedo en línea recta de dos antiquísimos linajes: soy herrero por parte de madre y carpintero a título paterno. De allí mi pasión artesanal por el lenguaje.

Nací el año de 1918, en el estrago de la gripa española, día de San Mateo Evangelista y Santa Ifigenia Virgen, entre pollos, puercos, chivos, guajolotes, vacas, burros y caballos. Di los primeros pasos seguido precisamente por un borrego negro que se salió del corral, Tal es el antecedente de la angustia duradera que da color a mi vida, que concreta en mí el aura neurótica que envuelve a toda la familia y que por fortuna o desgracia no ha llegado a resolverse nunca en la epilepsia o la locura. Todavía este mal borrego negro me persigue y siento que mis pasos tiemblan como los del troglodita perseguido por una bestia mitológica.

Como casi todos los niños, yo también fui a la escuela. No pude seguir en ella por razones que sí vienen al caso pero que no puedo contar: mi infancia transcurrió en medio del caos provinciano de la Revolución Cristera. Cerradas las iglesias y los colegios religiosos, yo, sobrino de señores curas y de monjas escondidas, no debía ingresar a las aulas oficiales so pena de herejía. Mi padre, un hombre que siempre sabe hallarle salida a los callejones que no la tienen, en vez de enviarme a un seminario clandestino o a una escuela del gobierno, me puso sencillamente a trabajar. Y así, a los doce años de edad entré como aprendiz al taller de don José María Silva, maestro encuadernador, y luego a la imprenta del Chepo Gutiérrez. De allí nace el gran amor que tengo a los libros en cuanto objetos manuales. El otro, el amor a los textos, había nacido antes por obra de un maestro de primaria a quien rindo homenaje: gracias a José Ernesto Aceves supe que había poetas en el mundo, además de comerciantes, pequeños industriales y agricultores. Aquí debo una aclaración: mi padre, que sabe de todo, le ha hecho al comercio, a la industria y a la agricultura [siempre en pequeño) pero ha fracasado en todo: tiene alma de poeta.

Soy autodidacto, es cierto. Pero a los doce años y en Zapotlán el Grande leí a Baudelaire, a Walt Whitman y a los principales fundadores de mi estilo: Papini y Marcel Schwob, junto con medio centenar de otros nombres más y menos ilustres,.. Y oía canciones y los dichos populares y me gustaba mucho la conversación de la «ente de campo.

Desde 1930 hasta la fecha he desempeñado más de veinte oficios y empleos diferentes... He sido vendedor ambulante y periodista; mozo de cuerda y cobrador de banco. Impresor, comediante y panadero. Lo que ustedes quieran.

Sería injusto si no mencionara aquí al hombre que me cambió la vida. Louis Jouvet, a quien conocí a su paso por Guadalajara, me llevó a París hace veinticinco años. Ese viaje es un sueño que en vano trataría de revivir; pisé las tablas de la Comedia Francesa: esclavo desnudo en las galeras de Antonio y Cleopatra, bajo las órdenes de Jean Louis Barrault y a los pies de Marie Bell.

A mi vuelta de Francia, el Fondo de Cultura Económica me acogió en su departamento técnico gracias a los buenos oficios de Antonio Alatorre, que me hizo pasar por filólogo y gramático. Después de tres años de corregir pruebas de imprenta, traducciones y originales, pasé a figurar en el catálogo de autores (Varia invención apareció en Tezontle, 1949).

Una última confesión melancólica. No he tenido tiempo de ejercer la literatura. Pero he dedicado todas las horas posibles para amarla. Amo el lenguaje por sobre todas las cosas y venero a los que mediante la palabra han manifestado el espíritu, desde Isaías a Franz Kafka. Desconfío de casi toda la literatura contemporánea. Vivo rodeado por sombras clásicas y benévolas que protegen mi sueño de escritor. Pero también por los jóvenes que harán la nueva literatura mexicana: en ellos delego la tarea que no he podido realizar. Para facilitarla, les cuento todos los días lo que aprendí en las pocas horas en que mi boca estuvo gobernada por el otro. Lo que oí, un solo instante, a través de la zarza ardiente.

Juan José Arreola
(1918 - 2001)


De su libro Confabulario Antológico (1961)




jueves, 16 de febrero de 2017

Dexter Gordon - Ruby, my Dear




Tras la versión de Bud Powell, la de Dexter Gordon.


Y de paso, el propio Thelonious Monk con John Coltrane al lado y un soberbio solo, más una versión cantada por Carmen McRae:


 "Carmen McRae + Thelonious Monk - Ruby, my dear / Dear Ruby"




Bud Powell - Ruby, My Dear





Bud Powell (piano), Pierre Michelot (bajo), Kenny Clarke (batería)
Grabado17/12/1961 París.

¡A la salud de Thelonious Monk, el compositor, y, de paso, al gran Bud Powell!






miércoles, 15 de febrero de 2017

Stefano Corso - Un día en Coney Island









Edvard Munch - Hombre y mujer I








V. "El beso de la muerte"



Dos poemas de Carmen Jodra Davó





CUMPLEAÑOS FELIZ

Ya tengo dieciséis años.
Ya soy más vieja que Británico,
más vieja que el dulce Domingo Savio,
más vieja que Antínoo cuando lo halló Adriano.

Ya tengo dieciséis años.
Se nos escapa el tiempo entre las manos,
y sigo virgen, y no bebo vino
ni conozco las dos lenguas de Claudio.

Hoy cumplo dieciséis años.
Me pregunto si Dios sigue esperando.



OREMOS

Líbranos de la pena porque ella
destroza el corazón larvadamente
y trae sombra a los ojos de los niños.

Líbranos de la dicha porque a ella
le siguen siempre penas que la hacen
aún más amarga que las penas mismas.

Líbranos del dolor que nos reduce
a tristes bestias de ojos humillados
que sólo buscan un rincón caliente.

Líbranos del placer que nos obliga
a creer que este mundo es dulce y bueno
justo hasta que salimos del encanto.

Líbranos del mal hado y la pobreza
que nos azotan con mano invisible
hasta que maldecimos nuestros nombres.

Líbranos del buen hado y la abundancia
que vierten la ponzoña gris del tedio
en la copa de oro del cinismo.

Carmen Jodra Davó


Más poemas en A media voz

Carmen Jodra nació en Madrid en 1980. Aquí ya han sido publicados otros dos poemas de su libro Las moras agraces (XIV Premio de poesía Hiperion, 1999, seis reediciones en ese mismo año).


Reseña de José Luis García Martín en El cultural





martes, 14 de febrero de 2017

Tete Montoliu - I Want to Talk About You





El trío de Tete Montoliu en el Nova Jazz Cava, Tarrasa, el 6 de marzo de 1997. Fue su última grabación. Ya estaba gravemente enfermo y murió a finales de agosto de ese año.

El tema es una composición de Billy Eckstine y fue tocado y grabado con frecuencia por John Coltrane: aquí podemos escucharlo en el álbum Soultrane (1958).




Una foto de Claudia Jares









lunes, 13 de febrero de 2017

Mariano José de Larra - Baile de máscaras. Billetes por embargo




BAILE DE MÁSCARAS. BILLETES POR ENCARGO

Desgraciadamente para la empresa de teatros, que no se cansa de hacer en obsequio del público todos los sacrificios que están al alcance de una especulación que con tantas dificultades tiene que luchar, el tiempo no ha favorecido la entrada del segundo. Sólo a esta causa podemos achacar la poca concurrencia, si es que no se quiere seguir la opinión de los que aseguran que no es Madrid pueblo que pueda resistir tres meses de carnaval. Acaso han empezado los bailes demasiado pronto, si bien nosotros tenemos entendido que para embromarse y engañarse los hombres unos a otros todos los meses son buenos. Sea de esto lo que quiera, el hecho es que el teatro del Príncipe ha presentado, sobre todo en este segundo baile, en que se han procurado corregir los leves defectos notados en el primero, un aspecto de lujo y de hermosura poco común en bailes de esta especie; y es de esperar que el sentido común venza por fin la resistencia que ideas ridículas de intempestiva aristocracia parecen oponer todavía entre nosotros a la igualdad y publicidad que reina en esta diversión, aun en tiempos en que dicen que la libertad tiende sus alas protectoras sobre todas las clases indistintamente.

Sólo una cosa encontramos notable y digna de ser al público referida en estos bailes del teatro hasta ahora; cosa que contaremos, pero como es conocido el cuidado que siempre en nuestros artículos ponemos de huir de toda inculpación de personalidad, y como por repetidas órdenes, instrucciones censoriales y reglamentos, todavía vigentes, no le es permitido a la libertad de imprenta decir todo lo que piensa, la contaremos sencillamente, y sin darle color, con la natural malignidad que suelen encontrar en nuestros escritos los benévolos lectores. Al referir un hecho, sucedido en Madrid, en estos tiempos y a vista de todo el que lo haya querido ver, no podemos hacernos culpables de nada: si la cosa hace reír por sí, no estará la malicia en nosotros, sino en la cosa.

Sabido es, y ojalá no lo fuera, que el Excelentísimo Ayuntamiento tiene en cada teatro de esta ilustrada capital de esta regenerada patria un palco, palco que por más señas vale por dos; localidad que en la contrata del Gobierno con el empresario de teatros ha sido conservada para el uso de los señores capitulares.

Llegada, sin embargo, la época de los bailes de máscaras, parece que el señor corregidor de esta muy heroica villa pasó al empresario un bando, o sea instrucción, relativa a varias medidas de policía interior de estas funciones, en la cual no dejó de tocarse la grave cuestión de si los señores capitulares, cuyo número parece montar a setenta y cinco, deberían o no tener entrada a las funciones. Pareció indudable que tenían derecho a su palco, pero no tan indudable que lo tuviesen igualmente a entrar en el salón y disfrutar en él y en las demás localidades dispuestas ad hoc por el empresario, a fuerza de dinero suyo. El empresario creyó cumplir con lo que la justicia exigía dando pase a los señores setenta y cinco para su palco; pero no satisfaciendo esto a dichos señores setenta y cinco, parece que se recrecieron disturbios y reyertas de graves consecuencias para la república. Nuestro corregidor, cuya ilustración sería difícil poner en duda, ofició al empresario para que se diesen a los setenta y cinco señores otros tantos billetes, es decir, setenta y cinco. Pero montando setenta y cinco billetes, a razón de 25 reales por cada uno, a la cantidad de 1.875 reales de vellón, desfalco notable en la entrada de cada noche, y pudiendo estos billetes ser luego regalados y no servir ni aun para su uso primitivo, dado caso que éste fuese de justicia, el empresario no sólo se negó a darlos, sino que elevó la cuestión al señor gobernador civil, y con ánimo, según creemos, de seguirlo elevando en todo caso hasta la última potencia posible, y de no ceder de su derecho sino a la fuerza.

En tan apuradas circunstancias, yendo y viniendo días, llegábase el día del baile, y en el ínterin que se decidía si los señores setenta y cinco capitulares, por representar la villa de Madrid, la cual ha cedido en una contrata particular los teatros a una empresa, deben disfrutar o no gratis de todas las funciones que en el tal local puede dar la empresa, incluso alumbrado, alfombra, mesas de juego, ambigú y demás; en el ínterin, repetimos, que esto se decidía, se presentó en el despacho de los billetes el alguacil mayor, con su correspondiente escribano y demás alguaciles menores, y embargó dichos setenta y cinco billetes, para dichos setenta y cinco capitulares, previa la competente protesta del despachador de ceder a la fuerza, y el competente recibo del competente escribano. Ignoramos cuáles puedan ser las decisiones ulteriores que sobre esta cuestión, que pudiéramos llamar de los setenta y cinco, recaigan; ni es esto de nuestra incumbencia, ni nos adelantaremos a dar nuestro voto en el particular, si bien nadie ha dicho que no le podamos tener como cada vecino de esta villa, a quien representan los setenta y cinco capitulares.

Sólo sí contaremos un caso que nada tiene que ver con lo que llevamos contado, y al referir el cual protestamos contra toda alusión. Es capítulo aparte: táchesenos, si se quiere, de confundir unas materias con otras: en un periódico no pueden venir las materias muy separadas aunque uno quiera; pero no se nos tache de malignos, que ésta fuera inculpación a la cual no podríamos resistir.

El caso era que en un pueblo solía salir en un día señalado todos los años una procesión, no sabemos a qué propósito, la cual tenía de costumbre inmemorial designada la carrera que debía seguir. Ocurrió un año, antes del tiempo de la procesión, tapiar e incomunicar cierta calleja, por la cual solía pasar aquélla; y convertida ya la calleja en callejón sin salida, fue preciso variar la carrera que la solemnidad ambulante llevaba. Alborotose empero el pueblo, y sobre todo los vecinos de la calleja, que querían disfrutar del paso de la Virgen; y tanta fue la grita y la zalagarda, que fue indispensable la intervención del alcalde, el cual, oídas las partes, que fue cosa rara, decretó: «En atención a lo que se me ha dicho por una y otra parte, y a pesar de estar hecha la calleja callejón sin salida, mando y ordeno que se guarden los usos y costumbres, y que vaya la procesión por la calleja».


El Observador, n.º 156, 17 de diciembre de 1834. Firmado: Fígaro.


(Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)




Luis Cernuda - A Larra, con unas violetas

Larra, hacia 1835 (*)



Mariano José de Larra se fue de este mundo por su propia mano el 13 de febrero de 1837. Luis Cernuda le dedicó este poema de su libro Las nubes (1937 - 1940)


A LARRA, CON UNAS VIOLETAS
(1837-1937)

Aún se queja su alma vagamente,
El oscuro vacío de su vida,
Más no pueden pesar sobre esa sombra
Algunas violetas,
Y es grato así dejarlas,
Frescas entre la niebla,
Con la alegría de una menuda cosa pura
Que rescatara aquel dolor antiguo.

Quien habla ya a los muertos,
Mudo le hallan los que viven.
Y en este otro silencio, donde el miedo impera,
Recoger esas flores una a una
Breve consuelo ha sido entre los días
Cuya huella sangrienta llevan las espaldas
Por el odio cargadas con una piedra inútil.

Si la muerte apacigua
Tu boca amarga de Dios insatisfecha,
Acepta un don tan leve, sombra sentimental,
En esa paz que bajo tierra te esperaba,
Brotando en hierba, viento y luz silvestres,
El fiel y último encanto de estar solo.
Curado de la vida, por una vez sonríe,
Pálido rostro de pasión y de hastío.

Mira las calles viejas por donde fuiste errante,
El farol azulado que te guiara, carne yerta,
Al regresar del baile o del sucio periódico,
Y las fuentes de mármol entre palmas:
Aguas y hojas, bálsamo del triste.

La tierra ha sido medida por los hombres,
Con sus casas estrechas y matrimonios sórdidos,
Su venenosa opinión pública y sus revolucion es
Más crueles e injustas que las leyes,
Como inmenso bostezo demoníaco;
No hay sitio en ella para el hombre solo,
Hijo desnudo y deslumbrante del divino pensamiento.
Y nuestra gran madrastra, mírala hoy deshecha,
Miserable y aún bella entre las tumbas grises
De los que como tú, nacidos en su estepa,
Vieron mientras vivían morirse la esperanza,
Y gritaron entonces, sumidos por tinieblas,
A hermanos irrisorios que jamás escucharon.

Escribir en España no es llorar, es morir,
Porque muere la inspiración envuelta en humo,
Cuando no va su llama libre en pos del aire.

Así, cuando el amor, el tierno monstruo rubio,
Volvió contra ti mismo tantas ternuras vanas,
Tu mano abrió de un tiro, roja y vasta, la muerte.
Libre y tranquilo quedaste en fin un día,
Aunque tu voz sin ti abrió un dejo indeleble.

Es breve la palabra como el canto de un pájaro,
Más un claro jirón puede prenderse en ella
De embriaguez, pasión, belleza fugitivas,
Y subir, ángel vigía que atestigua del hombre,
Allá hasta la región celeste e impasible.

Luis Cernuda



Aquí podemos escuchar al propio Cernuda recitando este poema.





domingo, 12 de febrero de 2017

Julio Cortázar - Los amigos



Recordamos que Julio Cortázar se fue un 12 de febrero de 1984, con este cuento de su libro Final de juego (1956)


LOS AMIGOS

En ese juego todo tenía que andar rápido. Cuando el Número Uno decidió que había que liquidar a Romero y que el Número Tres se encargaría del trabajo, Bel­trán recibió la información pocos minutos más tarde. Tranquilo pero sin perder un instante, salió del café de Corrientes y Libertad y se metió en un taxi. Mien­tras se bañaba en su departamento, escuchando el no­ticioso, se acordó de que había visto por última vez a Romero en San Isidro, un día de mala suerte en las carreras. En ese entonces Romero era un tal Romero, y él un tal Beltrán; buenos amigos antes de que la vida los metiera por caminos tan distintos. Sonrió casi sin ganas, pensando en la cara que pondría Romero al encontrárselo de nuevo, pero la cara de Romero no tenía ninguna importancia y en cambio había que pen­sar despacio en la cuestión del café y del auto. Era curioso que al Número Uno se le hubiera ocurrido hacer matar a Romero en el café de Cochabamba y Piedras, y a esa hora; quizá, si había que creer en ciertas infor­maciones, el Número Uno ya estaba un poco viejo. De todos modos la torpeza dé la orden le daba una ventaja: podía sacar el auto del garaje, estacionarlo con el motor en marcha por el lado de Cochabamba, y quedarse esperando a que Romero llegara como siempre a en­contrarse con los amigos a eso de las siete de la tarde. Si todo salía bien evitaría que Romero entrase en el café, y al mismo tiempo que los del café vieran o sospecharan su intervención. Era cosa de suerte y de cálculo, un simple gesto (que Romero no dejaría de ver, porque era un lince), y saber meterse en el tráfico y pegar la vuelta a toda máquina. Si los dos hacían las cosas como era debido —y Beltrán estaba tan seguro de Romero como de él mismo— todo quedaría despa­chado en un momento. Volvió a sonreír pensando en la cara del Número Uno cuando más tarde, bastante más tarde, lo llamara desde algún teléfono público para informarle de lo sucedido.

Vistiéndose despacio, acabó el atado de cigarrillos y se miró un momento al espejo. Después sacó otro atado del cajón, y antes de apagar las luces comprobó que todo estaba en orden. Los gallegos del garaje le tenían el Ford como una seda. Bajó por Chacabuco, despacio, y a las siete menos diez se estacionó a unos metros de la puerta del café, después de dar dos vueltas a la manzana esperando que un camión de reparto le dejara el sitio. Desde donde estaba era imposible que los del café lo vieran. De cuando en cuando apre­taba un poco el acelerador para mantener el motor caliente; no quería fumar, pero sentía la boca seca y le daba rabia.

A las siete menos cinco vio venir a Romero por la vereda de enfrente; lo reconoció en seguida por el chambergo gris y el saco cruzado. Con una ojeada a la vitrina del café, calculó lo que tardaría en cruzar la calle y llegar hasta ahí. Pero a Romero no podía pasarle nada a tanta distancia del café, era preferible dejarlo que cruzara la calle y subiera a la vereda. Exactamente en ese momento, Beltrán puso el coche en marcha y sacó el brazo por la ventanilla. Tal como había previsto, Romero lo vio y se detuvo sorpren­dido. La primera bala le dio entre los ojos, después Beltrán tiró al montón que se derrumbaba. El Ford salió en diagonal, adelantándose limpio a un tranvía, y dio la vuelta por Tacuarí. Manejando sin apuro, el Número Tres pensó que la última visión de Romero había sido la de un tal Beltrán, un amigo del hipó­dromo en otros tiempos.


Julio Cortázar



sábado, 11 de febrero de 2017

Una foto de Herb Ritts









Mignarda - The Willow Song




"From Mignarda's 2007 release, "My Lord of Oxenford's Maske". MP3s available from iTunes, Naxos' ClassicsOnline; CDs available from Amazon, CD Baby, and Mignarda.com. A performance edition of the music can be found in Shakespeare's Lute Book, available from Mignarda Editions at Mignarda.com.

The Willow Song, as quoted in Shakespeare's "Othello", is famous as Desdemona's lament. The willow, a symbol of forsaken love, was part of the imagery associated with Elizabethan melancholy, and the text to the song even describes in detail the typical posture of a melancholy lover.

Mignarda's performance is based on the version found in the British Library (additional manuscript 15117), and is unique in that the triple-time rhythm is gently pulsed and insistently regular, rather than the free-form rhythmic interpretation typical to performances of this song."



Willow, Willow (Desdemona’s Song)

Verse 1
The poor soul sat sighing by a sycamore tree,
Sing all a green willow;
Her hand on her bosom, her head on her knee,
Sing willow, willow, willow

Verse 2
The fresh streams ran by her, and mumur’d
her moans

Her salt tears fell from her, & soften’d the stones;

Chorus
Sing all a green willow must be my garland.
Let nobody blame him; his scorn I approve,
I call’d my love false love; but what said he then? If I If I If I court moe [more] women,
you’ll couch with moe [more] men. {PAUSE}

Coda
Sing willow, willow, willow {my add.}
Sing willow, willow, willow
Sing willow, willow, willow
Sing willow, willow, willow.


(Letra en shakesongs)



viernes, 10 de febrero de 2017

Hanns Eisler - Canciones serias (1962)





Günther Leib - barítono, Rundfunk-Sinfonie-Orchester Berlin, Günther Herbig - director


Hanns Eisler - Ernste Gesänge (1962) para barítono y orquesta de cuerdas: Vorspiel und Spruch / 1. Asyl / 2. Traurigkeit / 3. Verzweiflung / 4. An die Hoffnung / 5. XX. Parteitag / 6. Komm ins Offene, Freund / 7. Epilog





Bertolt Brecht - Preguntas de un obrero lector

 Xilografía de Gabriele Meyer-Dennewitz (1957). (Canzoni contro la guerra)



PREGUNTAS DE UN OBRERO LECTOR

¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y la varia veces destruida Babilonia,
¿quién la reconstruyó otras tantas? ¿En qué casas
de la Lima que resplandecía de oro vivían los obreros de la construcción?
¿A dónde fueron, la noche en que se terminó la muralla china,
los albañiles? La gran Roma
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió? ¿Sobre quién
triunfaron los césares? ¿Tenía Bizancio, tan cantada,
sólo palacios para sus habitantes? Incluso en la fabulosa Atlántida,
clamaban en la noche en que se la tragó el mar
los que se ahogarían llamando a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba con él un cocinero al menos?
El español Felipe lloró cuando su flota
se hundió. ¿Sólo él lloraba?
Federico II venció en la Guerra de los ganó la guerra de los siete años. ¿Quién
venció además de él?

Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el banquete de la victoria?

Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó los gastos?

Tantos relatos,
tantas preguntas.

Bertolt Brecht


Más de cien poemas (Bertolt Brecht), Selección y epílogo de Siegfried Unseld. Traducción de Vicente Forés, Jesús Munárriz y Jenaro Taléns, Ediciones Hiperión, 4ª ed., 1998.







FRAGEN EINES LESENDEN ARBEITERS

Wer baute das siebentorige Theben?
In den Büchern stehen die Namen von Königen.
Haben die Könige die Felsbrocken herbeigeschleppt?
Und das mehrmals zerstörte Babylon
Wer baute es so viele Male auf? In welchen Häusern
Des goldstrahlenden Lima wohnten die Bauleute?
Wohin gingen an dem Abend, wo die Chinesische Mauer fertig war
Die Maurer? Das große Rom
Ist voll von Triumphbögen. Wer errichtete sie? Über wen
Triumphierten die Cäsaren? Hatte das vielbesungene Byzanz
Nur Paläste für seine Bewohner? Selbst in dem sagenhaften Atlantis
Brüllten in der Nacht, wo das Meer es verschlang
Die Ersaufenden nach ihren Sklaven.

Der junge Alexander eroberte Indien.
Er allein?
Cäsar schlug die Gallier.
Hatte er nicht wenigstens einen Koch bei sich?
Philipp von Spanien weinte, als seine Flotte
Untergegangen war. Weinte sonst niemand?
Friedrich der Zweite siegte im Siebenjährigen Krieg. Wer
Siegte außer ihm?

Jede Seite ein Sieg.
Wer kochte den Siegesschmaus?
Alle zehn Jahre ein großer Mann.
Wer bezahlte die Spesen?

So viele Berichte.
So viele Fragen


(Texto alemán: Die Linke)


jueves, 9 de febrero de 2017

Angelo Frontoni - Silvana Mangano (1965)






Madredeus - O pomar das laranjeiras





O POMAR DAS LARANJEIRAS

Jurarei
Eterno amor
Saudades
A vida inteira
Ao nascer do sol
No pomar das laranjeiras

E se o dia
Não vier
Voltarei
De qualquer maneira
Só para te ver
No pomar das laranjeiras

É tão grande
O meu amor
Foi assim
Logo a primeira
Só será maior
No pomar das laranjeiras


Madredeus. Álbum: Existir (1990)

Letra y musica: Pedro Ayres Magalhães




miércoles, 8 de febrero de 2017

Esa mirada de Elizabeth Taylor...






Raúl Gómez Jattin - Lola Jattin






LOLA JATTIN

Más allá de la noche que titila en la infancia
Más allá incluso de mi primer recuerdo
Está Lola – mi madre – frente a un escaparate
empolvándose el rostro y arreglándose el pelo
Tiene ya treinta años de ser hermosa y fuerte
y está enamorada de Joaquín Pablo – mi viejo –
No sabe que en su vientre me oculto para cuando
necesite su fuerte vida la fuerza de la mía
Más allá de estas lágrimas que corren en mi cara
de su dolor inmenso como una puñalada
está Lola – la muerta – aún vibrante y viva
sentada en un balcón mirando los luceros
cuando la brisa de la ciénaga le desarregla
el pelo y ella se lo vuelve a peinar
con algo de pereza y placer concertados
Más allá de este instante que pasó y que no vuelve
estoy oculto yo en el fluir de un tiempo
que me lleva muy lejos y que ahora presiento
Más allá de este verso que me mata en secreto
está la vejez – la muerte – el tiempo inacabable
cuando los dos recuerdos: el de mi madre y el mío
sean un recuerdo solo: este verso

Raúl Gómez Jattin



martes, 7 de febrero de 2017

Gabriel Celaya y Paco Ibáñez - España en marcha




La letra de la canción, como ocurre a veces, cambia un poco respecto al poema original, que va a continuación. Tantos años sin escuchar esta España en marcha de Gabriel Celaya en la voz de Paco Ibáñez...


ESPAÑA EN MARCHA

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

No vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

Gabriel Celaya


(De Cantos iberos, 1955)



Gabriel Celaya, fotografiado por Alberto Schommer




lunes, 6 de febrero de 2017

Violeta Parra - "Mas van pasando los años..."




"La obra de Violeta abarcó muchas áreas artísticas, pero siempre tuvo un hilo conductor, el hacer su arte desde lo popular y lo tradicional, rompiendo muchas veces con la cultura letrada y oficial que desdeñaba como "inculto" todo lo que fuera parte del mundo campesino y popular.

En sus décimas precisamente toma lo popular y tradicional, y crea una autobiografía en verso, que no es sólo de su vida, sino de todo el entramado social que existía en el Chile de mitad del siglo pasado."

Décimas. Autografía en verso - Mas van pasando los años...

Escuchamos estos versos en la voz de Violeta Parra:


Mas van pasando los años
las cosas son muy distintas,
lo que fue vino hoy es tinta,
lo que fue piel hoy es paño,
lo que fue cierto hoy engaño,
todo es penuria y quebranto.
De las leyes de hoy me espanto,
lo paso muy confundí'a,
y es grande torpeza mía
buscar alivio en mi canto.

Han visto la mantequilla,
dicen de que es vegetal
y que de leche animal
fabrican la mostacilla.
Las lineas de las chiquillas
desmáyese el más sereno,
que lo que miran por seno
no es nada más que nilón.
Pregunto con emoción:
¿quién trajo tanto veneno?

En este mundo moderno
no sabe el pobre de queso,
caldo de papas sin hueso
menos sabe lo que es terno.
Por casa, callampa infierno
de lata y lairillos viejos.
¿Cómo le aguanta el pellejo?
Eso sí que no lo sé,
pero bien sé que el burgués
se pita al pobre verdejo.

Yo no protesto por migo
porque soy muy poca cosa,
reclamo porque a la fosa
van las penas del mendigo.
A Dios pongo por testigo
que no me deje mentir,
no me hace falta salir
un metro juera 'e la casa
pa' ver lo que aquí los pasa
y el dolor que es el vivir.

Dispénsenme las chiquillas
si me hei salí'o del tema,
es que esta verdá me quema
el alma y la pajarilla,
que más está la sopaipilla
pa'l pobre ya no hay razones,
hay costras en los corazones
y horchata en las venas ricas,
y claro, esto a mí me pica
igual que los sabañones.




Violeta Parra, 50 años después




Es verdad que, como decían hoy en el programa de Radio Clásica, Sinfonía de la mañana, recordando que ayer se cumplieron cincuenta años de la muerte de la cantante chilena Violeta Parra, cuando buscas o mencionas Gracias a la vida, aparece casi siempre en primer lugar la interpretación de Joan Baez, y no la de su autora.

Incluso en este blog ha sido publicada la canción, pero en la voz de otra gran intérprete: Mercedes Sosa. Para remediarlo, o para completar, escuchemos esta belleza en boca de la propia Violeta Parra.

No había alcanzado todavía los cincuenta, cuando puso fin a su vida, un año escaso después de haber compuesto tan emblemática canción. Había nacido el 4 de octubre de 1917, por lo que se cumplen también los cien años de su nacimiento dentro de unos meses.

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"«Gracias a la vida» es una popular canción de inspiración folclórica chilena compuesta e interpretada por la cantautora Violeta Parra (1917-1967), una de las artistas que sentó las bases del movimiento artístico conocido como la Nueva Canción Chilena. La canción abre su álbum Las últimas composiciones (1966), el último publicado por Violeta antes de su suicidio, ocurrido el 5 de febrero de 1967."

Continúa en Wikipedia


GRACIAS A LA VIDA

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo, su fondo estrellado,
y en las multitudes, el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él, las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano
Y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la vida, gracias a la vida

Violeta Parra